Kiko recalca en Sevilla la misión del Camino Neocatecumenal en el mundo y la Iglesia
CAMINEO.INFO) – Ayer se vivió en Sevilla (España) una jornada inolvidable que se mantendrá en la memoria por tiempo indefinido de aquellos que pudieron asistir al encuentro con el iniciador del Camino Neocatecumenal Kiko Argüello en el Palacio de Deportes San Pablo.
Cerca de 10.000 catecúmenos venidos de toda Andalucía, y acompañados por los hermanos de Ceuta, Melilla y Canarias, se dieron cita a las cinco de la tarde para participar en un encuentro vocacional presidido por el Cardenal Arzobispo de la diócesis anfitriona, Monseñor Carlos Amigo Vallejo.
El evento, de similares características a los realizados por los Iniciadores del Camino este mes de marzo en Colombia, Nicaragua o Panamá, fue una exhortación a mantener viva la llama de la Fe en nuestro mundo descreído y secularizado y a dar testimonio con la vida para hacer presente el amor y la misericordia de Dios al hombre.
El encuentro, preparado desde hacía varios meses por el equipo itinerante de la zona, reunió a todas las comunidades del sur de España (Andalucía, Islas Canarias, Ceuta y Melilla) que se acercaron hasta la ribera del Guadalquivir para escuchar el mismo Kerygma que los Apóstoles, como incipientes itinerantes, predicaban.
El evento se enmarcaba dentro de una intensa jornada en la que el iniciador del Camino participó durante la mañana en un acto académico organizado por el Seminario Diocesano para después encontrarse con los numerosos catecúmenos de la zona sur de España que ansiosos esperaban la inusual visita de Kiko a sus tierras.
Como suele ser habitual acudió a presidir el encuentro Monseñor Amigo, Cardenal Arzobispo de Sevilla, que estuvo acompañado no solo por sus fieles y presbíteros, sino también por el Arzobispo de la vecina ciudad de Granada, Monseñor Javier Martínez, que recientemente ha abierto un Seminario "Redemptoris Mater" en su diócesis. Monseñor Amigo no quiso perder la ocasión de presidir la reunión, a pesar de que durante esos mismos días se estaba celebrando en Madrid la LXXXVI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. Todo un detalle que confirma que en España, cuna de ésta realidad eclesial, los sucesores de los Apóstoles ven con agrado y esperanza las nuevas comunidades eclesiales nacidos bajo el soplo del Espíritu Santo a raíz del Concilio Vaticano II.
Lucio García, el itinerante de la zona, presentó a los asistentes, entre las que destacaban un grupo de 90 monjas cuya vocación en algunas de ellas había surgido en el Camino Neocatecumenal y que quisieron estar presentes para recordar cómo el anuncio del Evangelio por parte de sus catequistas les había iluminado su propia historia, y por ende su propia vocación a la vida consagrada.
Kiko Argüello realizó una predicación kerygmática en la que, tomando como referencia su propia experiencia y la tradición y magisterio de la Iglesia, destacó el papel de los cristianos en la sociedad de hoy y la necesidad de llegar a una fe adulta para poder ser testigos del amor de Dios, no con palabras sino con hechos. Asimismo desveló el milagro que aconteció después del Concilio que el mismo Espíritu inspiró al Beato Papa Juan XXIII al prever el cataclismo social y antropológico que se iba a producir en el tercer milenio. El cambio de era, que muchos teóricos, filósofos y pensadores están reconociendo, fue previsto por Dios que preparó a su Iglesia con los carismas y realidades eclesiales para hacer frente a la secularización que iba asolar a Europa y el mundo entero en los años venideros.
Tras la predicación se pidieron, como respuesta a la palabra proclamada, vocaciones. Se hizo una llamada a la vida sacerdotal y consagrada y el fruto fue que por primera vez se levantaron más chicas que chicos. Los datos fueron de ochenta y cinco chicos levantados para entrar en un proceso pre-vocacional y ciento diez chicas para monasterios de clausura, signo de que la fe vivida en casa en una liturgia doméstica y en comunidad durante la semana son ciertamente fructíferos para la vida de la Iglesia.
Para finalizar el Cardenal brindó unas palabras de esperanza para los levantados, animándolos a no tener miedo, a dejarse llevar por el Espíritu Santo. Citó unas palabras de la beata Sor Ángela de la Cruz, Madre de los pobres, que fue canonizada por el papa Juan Pablo II en la madrileña plaza de Colón el 3 de mayo de 2003, para cerrar su intervención que sin duda alguna motivó a los presentes para preparase mejor para la Pascua.
La provocación de la fe en un mundo secularizado
(CAMINEO.INFO) – El pasado encuentro de Kiko Argüello con las comunidades neocatecumenales del Sur de España (Andalucía, Canarias, Ceuta y Melilla) en Sevilla ha marcado, como en tantas otras ocasiones, un antes y un después en la concepción de la misión del Camino en las parroquias.
Ante más de diez mil personas, y con la presencia del Cardenal Arzobispo de la diócesis Sevillana Monseñor Amigo que presidió el encuentro, Argüello recordó que la misión fundamental del Neocatecumenado, como itinerario de formación católica, no como congregación ni asociación, es la de llevar el Concilio a las parroquias, para que en ellas se de el hombre celeste, luz del mundo, que llame a la fe a los alejados.
Hemos preparado una pequeña crónica sobre la predicación que Kiko transmitió con fuerza y entusiasmo, a pesar del cansancio acumulado, tal y como reconoció, por haber realizado varios encuentros de semejantes características en distintos países latinoamericanos.
El encuentro, fijado a las cinco de la tarde, se realizó en un palacio de deportes de la ciudad sevillana que, convenientemente preparado para la ocasión, acogió a más de diez mil hermanos venidos del sur de España para escuchar una predicación kerygmática decidida a preparar el corazón de los presentes para la Pascua, el momento culminante y esencial en la vida del cristiano y de la Iglesia.
Kiko recordó los recientes encuentros con las comunidades de Colombia o Nicaragua, en los que se levantaron 500 y 300 jóvenes respectivamente para entrar en un proceso pre-vocacional de discernimiento de la llamada, y cómo Dios había querido que nacieran dos nuevos Seminarios “Redemptoris Mater”, uno en Bogotá (Colombia) y el otro en Boston (EE.UU) dónde el nuevo Arzobispo, recientemente elegido Cardenal, había pedido urgentemente la erección de un Seminario misionero diocesano.
Después de 13 años sin pasar por Sevilla, y 30 años después de llegar el Camino a la ciudad de manos de los primeros itinerantes, Argüello se alegraba por el fruto que había supuesto la entrega en la evangelización de los primeros catequistas que empezaron a llevar este itinerario a las parroquias.
Como suele ser habitual nada más comenzar se cantó el “Yo vengo a reunir a todas las naciones” en el que profetiza lo que Dios ha hecho con la Iglesia: sacarnos de nuestro ambiente natural, la muerte, para hacernos entrar en la Iglesia y ser, como recordará San Pablo, ostias vivas que con su cuerpo y vida dan gloria a Dios. En ese mismo sentido el Anuncio del Evangelio era, para el converso Pablo, una liturgia, porque, así como los sacerdotes paganos ofrecían sacrificios a Dios inmolando víctimas para entrar en contacto con la divinidad, el anuncio del Kerygma, la predicación, traspasa los corazones para que se dirijan a Dios.
Gracias a este anuncio, recordaba Kiko, hoy más de 4.000 monjas han descubierto su vocación contemplativa en una comunidad cristiana concreta, de manera que algunas conventos de Benedictinas, Carmelitas o Clarisas congregan a decenas de hermanas venidas del Camino. Por eso la proclamación de la Buena Noticia es tan importante, porque Dios ha querido salvar al mundo a través de la necedad de la predicación, aunque en el texto griego original en lugar de “predicación” se encuentra “kerymga”, como núcleo central de la misión apostólica, que significa precisamente: “Buena Noticia”.
También recordó que el Camino había nacido por la inspiración de la Virgen Maria, que había dicho de “hacer comunidades cristianas como la Sagrada familia de Nazaret”. La misión de éstas comunidades, es la de gestar en su interior un hombre nuevo, con una fe adulta, de manera que pueda ser Luz del mundo. La comunidad, recordaba, era el cuerpo de Cristo Resucitado, de modo que, como la Virgen indicó “el otro es Cristo”; En la fe adulta el “yo” no existe, y el “tú” es Dios mismo, por lo que, como dirá San Juan “Sabemos que tenemos vida eterna (por tanto fe) porque amamos a los hermanos”.
Ciertamente, explicaba Kiko, en un futuro no muy lejano no se comprenderá la vida del cristiano, o de un presbítero sin una comunidad cristiana que lo acompañe. No se puede vivir, y cada vez es más evidente, la fe de un modo individual o solitario, pues la presión de la sociedad y la persecución silenciosa es tan fuerte que es fácil sucumbir y claudicar ante el mínimo desengaño.
Las comunidades, decía, fueron las que en su momento vencieron al imperio romano. En las comunidades cristianas era donde residía la fuerza de la Iglesia primitiva, y por eso Dios estaba preparando un pueblo, una nueva Iglesia, en el que la comunidad volvía a ser el centro de la misma. Esa era la característica fundamental con el resto de religiones, pues los primeros cristianos no tenían un culto público, se reunían en las casas…no tenían templos, ¡ellos eran el templo!
Pero…¿Cómo era posible que pequeñas comunidades, sin ninguna organización ni preparación, sin propaganda, sin fuerza ni apoyo político pudieran vencer al imperio Romano? ¿Cómo hicieron claudicar a la “bestia” cuya monocultura que abrazaba el hasta entonces mundo conocido del mediterráneo hacía estragos en los pueblos autóctonos del continente? “Dios hizo algo que va a hacer con nosotros” dijo Kiko completamente convencido: “los puso sobre el Candelabro. El Candelabro de la persecución”.
Después de tres siglos de sangrienta represión, algunas etapas tan marcadas y crudas como en los años de Nerón o Diocleciano, la perseverancia y la fe de dichas comunidades cambiaron totalmente la realidad. Fue la persecución la que permitió a los primeros cristianos mostrar la Luz resplandeciente de la verdad que es Cristo. Por eso dice el Evangelio que Dios no pone la luz debajo del candelero para que no se vea, sino que se pone en lo alto para que alumbre y realice este servicio.
A continuación se cantó el nuevo himno a la Virgen que se había enseñado por primera vez en el pasado encuentro de Ámsterdam: “Sola a Solo”, para darle gracias por que bajo la cruz aceptó el martirio de su Hijo por nosotros. Perdió a Cristo, el hijo de sus entrañas, para ganarnos a nosotros…Por eso la Iglesia Católica la reconoce como Corredentora, porque en el momento más terrible de su vida, en el que estaba profetizado que una espada le atravesaría el alma, no huyó de la cruz, sino que se quedó junto a ella aceptando el plan de Dios. Del mismo modo que la Virgen quedó atravesada nosotros, por la gracia del Espíritu Santo tenemos que ser igualmente atravesados. Ella es la que sostiene nuestra poca fe, y la que nos consuela y ayuda junto a la cruz.
Para preparar la predicación del Kerygma se proclamaron varios capítulos de la 2ª Carta de San Pablo a los Corintios, en la que exhorta a los cristianos a anunciar sin miedo el Evangelio, sabiendo que Cristo murió por nosotros para dejar de vivir para nosotros mismos, y vivir para aquel que murió y resucitó por nosotros. Pero para recibir la fe, que viene por la predicación, es imprescindible escuchar. Por eso el primer mandato de Dios en el monte Sinaí es el de escuchar: “Shemá Israel” “¡Escucha Israel!” por que la salvación viene por la escucha de una palabra…así como la condenación vino por la escucha de otra palabra: la mentira de Satanás a Eva bajo el manzano.
Y el Neocatecumenado, que es un itinerario catecumenal, viene en ayuda de nuestro oído, ya que como la propia raíz de la palabra indica “catecheo” significa “resonar”. En este sentido Kiko ligaba la vida de preparación de Cristo con la familia de Nazareth durante 30 años antes de su misión con la preparación que ha tenido el Camino Neocatecumenal durante sus 30 años de vida desde su nacimiento en las barrcas antes la misión que ha comenzado a realizar: “la misión Ad gentes”.
Es ahora cuando Dios quiere que partamos a Evangelizar…a todas las gentes. Y esta misión está especialmente dirigida a los no cristianos, a aquellos que nunca han oído hablar de Dios y aquellos que no quieren saber nada de Dios y de la Iglesia. “¿Pero cómo –se preguntaba- llevar este Evangelio, esta Buena Noticia, a un hombre de alemania que no quiere saber nada de la Iglesia? ¿a través de la cultura? ¿a través de la televisión?” …Por eso esta misión tiene la característica que se inscribe en un contexto de secularización…
A este punto Kiko se preguntaba el porqué de la existencia y misión del Camino: “¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué existe el Camino? ¿Quiénes somos? ¿los Neocatecumenales…? ¿Una congregación, un movimiento…?” Para responder a estas preguntas, a menudo realizadas por muchos, Kiko recalcaba la importancia de saber porqué Dios nos había llamado: “El Camino está terminando de crecer…no sabemos cómo acabará. No es un invento mío, ¡yo no quería fundar nada! Solo quise ir a vivir junto a los pobres guiado por la experiencia y espiritualidad de Charles de Foucauld, (recientemente proclamado beato) que vivió la familia oculta de Nazareth en la vida nómada de los tuaregs del desierto” A este punto reconocía la sorpresa por haber enviado familias enteras a tierras pobres de misión como las chabola de Guayaquil (Ecuador) o los Cerros de Caracas (Venezuela) y por haber abierto tantos Seminarios. No estaba planificado ni previsto en ninguna parte, reconociendo que había sido el Espíritu Santo el que lo había conducido todo.
Por eso, para entender y responder a la pregunta sobre la misión del Camino en la Iglesia, sobre porqué el Camino tenía tantos jóvenes y había llevado a 100.000 de ellos a Colonia y sobre lo que está sucediendo en Europa y en el mundo leyó el primer párrafo de la Humanae Salutis, la carta del Beato Juan XXIII que escribió para convocar el Concilio Vaticano II, subrayando el carácter profético de la misma: “La Iglesia asiste hoy a una crisis en la sociedad. Mientras la humanidad está a las puertas de una nueva era le esperan a la Iglesia tareas de una gravedad y amplitud inmensas, como en las épocas más trágicas de su historia…)
Esta carta, escrita hace case medio siglo, estaba profetizando no sólo un cambio de era, sino una situación contraria al cristianismo y a la Iglesia “como en las épocas más trágicas de su historia”. Y se está cumpliendo al pie de la letra, pues el viejo continente, caracterizado por ser durante siglos portador y defensor de la fe, está actualmente apostatando públicamente, vomitando de lo que durante tanto tiempo se ha nutrido.
En Francia, ponía Kiko un ejemplo, actualmente el 50% de los niños ya no se bautizan. Las vocaciones están bajo mínimos…cuando antaño su fervor y santidad fueron ejemplares para el resto de naciones vecinas. Ya no quedan presbíteros, de tal manera que en algunas ciudades han pasado de tener 500 a 150 parroquias. En Marsella ya hay más mezquitas que parroquias…y esta descomposición social se está extendiendo velozmente por toda Europa. En España un 35% de los hijos ya no se bautizan, y se rompe 1 matrimonio cada 4 minutos.
El demonio está atacando a la familia, desestructurándola de manera que el núcleo fundamental de la sociedad desaparece, y lo que antes era vida se convierte en lo que Juan Pablo II definió como “cultura de la muerte”. Y junto a la secularización y crisis de fe que vive Europa aparece el Islam y la masonería cuya intención es hacer desaparecer la Iglesia, negando el amor de Dios y proclamando que su creación es nefasta porque existe el sufrimiento y el mal en el mundo.
Y este cambio de época que vive la humanidad y que antropólogos y estudiosos han corroborado en numerosas ocasiones está aderezado por la aparición de un fenómeno antaño producido: la globalización. Aparece una monocultura como en los tiempos del imperio romano con el espíritu de la Gran Ciudad descrito por el Apocalipsis, que persigue a los cristianos que viven de forma distinta, y porque, como dice la Carta a Diogneto, “viven en el mundo pero no son del mundo”.
Es en este tiempo, decía Kiko, en el que Dios había pensado cuando preparó a la Iglesia con el Concilio. Por eso la misión Ad gentes adquiere una importancia fundamental: es llevar a Cristo a los alejados mediante la presencia de la comunidad cristiana. “Dios no ha suscitado el Camino para restaurar la cristiandad –recordaba- ni en un país ni en una parroquia. El punto es otro; Hoy lo que nos jugamos es algo muy serio: aparece la secularización, la globalización, la monocultura…¡Nueva Evangelización! Dijo Juan Pablo II en el Simposio de Obispos de Europa cuando analizó la situación de la sociedad y la familia, en la que el ateísmo ha llevado a muchos al individualismo, al alcoholismo y al suicidio. Ésta sociedad no tiene respuesta al sufrimiento. Su única respuesta a éste es la muerte…por eso el aborto, la eutanasia, el divorcio…¡cuantos suicidios en el norte de Europa! La cultura es que no hay ningún dios, ningún cielo, ninguna vida eterna, ni infierno ni alma”.
El Concilio que el Camino quiere llevar a las parroquias tiene la misión de hacer pasar a los cristianos de una fe infantil, inmadura, de cumplimiento en muchos casos, a una fe adulta…¡Lumen Gentium! Luz de las Gentes, deben ser los cristianos del Tercer milenio que el Concilio preconizó. Por eso el Camino está para preparar a éstos cristianos para que sean Luz, porque esta Luz venció al imperio Romano.
Para concluir se anunció el Kerygma, la Buena Noticia de que Cristo ha sido constituido por Dios kyrios, Señor y Rey de todas las cosas, y que se entregó por nosotros cuando éramos sus enemigos, de modo que el que crea en él recibe, por su gracia derramada por amor, el perdón de sus pecados. En este contexto litúrgico se hizo la llamada vocacional a la que respondieron, por primera vez, más chicas que chicos. Después de un serio proceso prevocacional de discernimiento de dicha llamada los futuros candidatos entraran en un Seminario o en una orden religiosa dispuestos a poner sus vidas en manos de Dios para que haga con ellos lo que tenga preparado.
Para sellar el encuentro el Cardenal Arzobispo de la diócesis, Monseñor Amigo, dio una palabra de ánimo y agradecimiento y como Pastor de la diócesis y sucesor de los Apóstoles hizo presente que Cristo, más que nunca, es necesario para la salvación del hombre.
| Aumentano i matrimoni, ma anche i divorzi, fra sud coreani e stranieri | ||
| di Theresa Kim Hwa-young | ||
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Secondo l’ Ufficio di statistica nazionale nel 2005 su 100 matrimoni 14 sono stati con cittadini stranieri, soprattutto cinesi. |
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Seoul (AsiaNews) – Nel 2005 sono stati 43.121 i matrimoni misti fra coreani e non coreani, con una crescita del 21,6% rispetto all’anno precedente. Questo significa che nel 2005 su 100 coppie che si sono unite in matrimonio 14 lo hanno fatto con persone di un’altra nazionalità. Lo ha reso noto l’Ufficio di statistica nazionale (Nso). La crescita rispecchia il desiderio delle amministrazioni provinciali, che hanno approvato leggi per favorire i matrimoni misti. Per esempio la contea di Namhae e la contea di Hamyang, nella provincia del sud di Kyongsang, hanno approvato una legge in supporto alle persone già adulte che sposano cittadini stranieri. I matrimoni misti con persone di altri Stati sono da sempre frequenti nelle aree rurali, dove un uomo coreano su tre, impegnato nell’agricoltura e nella pesca, trova la sua sposa oltre mare. Dal 2004 al 2005 il dato è cresciuto dell’8,5%. In tutto il Paese gli uomini preferiscono le spose cinesi, che rappresentano il 66,2% del totale. Nelle aree rurali invece gli uomini preferiscono le spose vietnamite, le quali rappresentano più della metà delle spose straniere. Per quanto riguarda le donne coreane, il 42,2% di quelle che scelgono di unirsi con uno straniero sceglie un cinese, il 30,8% un giapponese e l’11,8% un americano. Le statistiche evidenziano però che aumentano anche i divorzi per le coppie miste (aumento del 25,8% fra il 2004 e il 2005) mentre il dato dei divorzi fra coppie coreane è in diminuzione (calo del 7,8%). In tutto nel 2005, sono stati 128.468 i casi di divorzio. Ogni giorno in media si sono sposate 867 coppie e 352 hanno divorziato. Le ragioni principali che hanno portato al divorzio sono: differenze di carattere fra gli sposi (49,2%), motivi economici (14,9%), problemi fra i componenti della famiglia (9,5%) e infedeltà (7,6%). La durata media di matrimonio prima del divorzio è di 11,4 anni. In aumento l’età media in cui ci si sposa: per gli uomini è salita a 30,9 anni, per le donne a 27,7. L’aumento è quantificato in 2 anni rispetto a 10 anni fa. Le famiglie inoltre non considerano più un problema, come era in passato, avere in casa una donna non sposata con più di 30 anni. Il dato dei matrimoni con spose fra i 30 ed i 35 anni è più che duplicato negli ultimi 10 anni. Sempre nell’ultima decade si è duplicato il dato di persone che si sono risposate. Questo dato è in continua crescita dal 1995. Con l’aumento dei matrimoni misti la società coreana deve mostrare più comprensione, aiuto ed amicizia nei confronti di uomini e donne stranieri sposati a cittadini coreani. Fra le difficoltà che incontrano le coppie miste, molti dei coniugi non coreani hanno detto di aver avuto in modo particolare difficoltà nel linguaggio con cui educare i figli. Ci sono oltre 40 mila figli di coppie miste nelle scuole elementari. |
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